miércoles, 12 de octubre de 2016

Es dificil hablar de genoveva. diria que  practicamente imposible. como si fuera un lugar donde nada sucede y todo  pasa sin que te des cuenta.
se que mi memoria es debil, solo la recuerdo como genoveva, la mujer que podia apagar el  amor,
a pesar que quedaras deslumbrado po su belleza fria,  como un tempano en un dia de sol radiante.
pero lo que mas me llamo la atencion de ella,  fue su llovizna gris, perpetua, diminuta, incesante, agonica y persistente,  esa que no le das importancia, que parece que no moja, que no esta,  que siempre te sgue donde vayas, es apenas una pequenia molestia siempre a punto de dejarle paso  al sol, pero  el  sol nunca llega, el sol se esconde, y solo sigue mas de esta diminuta llovizna, que termina mojandote hasta los huesos, capaz de apagar el fuego mas inmenso,  asi como sin quererlo, asi  constantemente, apagando  hasta las cenizas.
si hubiera sido un lago, hubiera sido  un lago sereno, claro, quieto, inmovil. al que jamas  te tirarias sin pensarlo porque no  tendrias un segundo  de duda o miedo, al que supondrias que estarias fuera de peligro, al que te zambullirias sin ninguna precaucion, porque nada te pareceria , mas familiar , mas inofensivo, mas tranquilo y todo seria una invitacion a descubrirlo.
pero con solo poner un solo pie en el te ahogarias en su agua profunda, profunda, sin fondo, sin olas
sin corrientes, sin remolinos,
te sentirias enganiado por el agua, agua traicionera, sin ruidos, te ahogarias en silencio, escuchando sus palabras, sin conocerla, sin reproches, la misma agua profunda, que parecia no tener profundidad
que no tendria peligro, que no tendria sorpresas, pero que te tendria  a su merced, luchando por vos  por seguir flotando, porque no te arrastre a su profundidad,  a su lecho infinito
me es dificil hablar de genoveva, porque lo unico que recuerdo de ella
es su belleza gris, su tono melancolico, su destino estoico,  su agua de julio  cayendo y cayendo sobre mis suenios